Tensiones en Medio Oriente disparan precios del petróleo mientras Venezuela, con las mayores reservas mundiales, produce solo un millón de barriles diarios. El bloqueo del Estrecho de Hormuz crea oportunidades, pero limitaciones internas como generación eléctrica mermada y migración frenan el potencial. Francisco Marín, analista, enfatiza la necesidad de infraestructura moderna y refinerías para procesar el crudo pesado.
Venezuela inició movimientos para exportar gas líquido a Estados Unidos y reactivar gasoductos con Colombia, requiriendo apoyo de Ecuador, Brasil y refinerías caribeñas. La nueva ley de hidrocarburos abre convenios con empresas regionales, de EE.UU. y Europa, reduciendo burocracia para permisos y acceso.
El país carece de refinerías para su petróleo espeso y perdió capacidad en dos décadas. Empresas como Chevron, Repsol y Texaco implementan tecnología. Intervención de EE.UU. en Caracas el 3 de enero genera capital en sectores petroleros y tecnológicos, aunque el discurso de Trump busca petróleo barato sin modificar precios reales.
El análisis concluye que Venezuela necesita alianzas para explotar reservas y producir derivados, con avances en permisología para empresas interesadas.