Estados Unidos bombardeó la isla de Hark en el Estrecho de Hormuz, responsable del 90% de las exportaciones de petróleo iraní, destruyendo objetivos militares pero preservando infraestructura petrolera. El presidente Donald Trump exigió a aliados como China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido que envíen buques para proteger el estrecho, bloqueado de facto por Irán durante la guerra, y calificó a Irán como "nación totalmente decapitada".
Un incendio en el puerto de Fuhairaj en Emiratos Árabes Unidos se produjo por restos de un dron interceptado, suspendiendo operaciones de carga de petróleo. Un portavoz militar iraní advirtió a los líderes emiratíes sobre bases estadounidenses en sus puertos, y el ministro de Exteriores iraní amenazó instalaciones de empresas estadounidenses si atacan su energía.
Una quinta parte del petróleo mundial pasa por Hormuz, pero solo 77 buques lo cruzaron en marzo hasta el viernes, más dos petroleros indios con excepción iraní. Los precios del crudo subieron un 40% y Trump admite que Irán aún puede atacar petroleras regionales.
Estados Unidos e Israel intensifican ataques contra Irán, que responde con misiles y drones en el Golfo, dañando instalaciones petroleras y aeropuertos.