Donald Trump solicitó ayuda a países como Francia, Reino Unido, China y Corea del Sur para garantizar la seguridad y liberar el Estrecho de Hormuz, completamente bloqueado por Irán. Emmanuel Macron enfrenta un dilema porque no desea alinearse incondicionalmente con Trump, pero Europa depende del petróleo que transita por esa ruta vital. Solo los barcos chinos pasan libremente cargados de crudo hacia China, mientras Israel e Irán mantienen el conflicto.
Las bolsas europeas cerraron en rojo y el petróleo escaló a 100 dólares el barril, generando pánico en los mercados. En Italia y Francia, los precios del combustible superaron los 2 euros por litro, con inflación ya visible en supermercados y temores por la cadena productiva paralizada por la falta de suministro.
La Comisión Internacional de Energía liberó 400 millones de barriles de reservas para contener la suba de precios. Italia no enviará más barcos por ahora, limitándose a una fragata en Chipre, y los diarios italianos titularon sobre la "trampa de Ormuz".
En contraste con Irán, donde la nafta no subió pese a la guerra y el racionamiento a 60 litros, Europa sufre por no ser productor. Los corresponsales Jorge desde París y Pamela desde Italia destacaron el nerviosismo generalizado y el caos en los mercados asiáticos por abrir.
El conductor comparó la situación con Argentina, donde la nafta sube a pesar de Vaca Muerta y la soberanía hidrocarburífera, criticando la entrega a empresas petroleras, las retenciones al campo y los precios internacionales para carne y combustibles que no benefician al consumo interno.