Emilio Satriano se consagró campeón del Turismo Carretera 1991 tras una racha invicta de cuatro victorias consecutivas, culminando en Tandil donde levantó el pie para asegurar el título frente a Oscar Castellano.
En Bahía Blanca, Satriano ganó aprovechando la avería del motor de Castellano en la última vuelta, sumando su segunda victoria al hilo. Luego en Navarré logró un triunfo impecable por 4 segundos sobre Castellano, y en Tandil, pese a un noveno puesto, bastó para coronarse tras una bandera roja por accidente de los hermanos Suárez.
El piloto de Chivilcoy dedicó el campeonato a su hermano, equipo y patrocinantes, destacando el esfuerzo a pulmón durante 20 años con Chevrolet. Regresó a casa recibido por 10.000 personas en Avenida Mitre, consolidándose como ídolo nacional y leyenda del TC.
El programa revivió anécdotas como su pie pesado, inteligencia en pista y el fervor popular, subrayando que ser campeón del TC es lo máximo en el automovilismo argentino, reconocido por generaciones.