Maximiliano relató su impactante transformación personal gracias a la fe en Dios y la Iglesia Universal, pasando de una vida de adicciones extremas y desesperación total a una existencia llena de paz y familia restaurada.
Desde niño creció en la pobreza extrema, pidiendo comida en carnicerías y sufriendo la ausencia paterna, lo que lo llevó a los 13 años a probar alcohol y marihuana, escalando rápidamente a cocaína, crack y pasta base. Perdió su trabajo, abandonó a sus dos hijos, enfrentó una orden perimetral de su pareja y sufrió cuatro sobredosis, alucinaciones, intentos de suicidio como tirarse bajo un colectivo y ser sacado por la policía de su casa en crisis.
Un accidente automovilístico le desfiguró el rostro al punto de no reconocerse en el espejo, profundizando su vacío. Recordando una infancia feliz, se acercó un viernes a la Iglesia Universal, se bautizó en las aguas, dejó los vicios gradualmente y el 15 de diciembre de 2014 recibió el Espíritu Santo tras ayunos y propósitos, restaurando su familia y trayendo alegría verdadera.
El conductor resaltó puntos clave como las sobredosis, la desfiguración y la pérdida familiar, advirtiendo que elegir vicios lleva a perderlo todo, pero la fe lo cambia todo. Invitó a la audiencia a creer en la transformación posible para uno mismo o familiares, abriendo líneas de WhatsApp 11-21-88-84-24 para ayuda inmediata.