La población de la histórica ciudad de Tiro en el sur de Líbano mantiene una tensa resistencia frente a la intensificación de la ofensiva israelí, negándose a evacuar pese a bombardeos que destruyeron el casco urbano.
Aunque las órdenes de evacuación masiva se extendieron hacia el río Saraní y hay más de 800.000 desplazados en menos de dos semanas por la crisis humanitaria, los vecinos desafían el riesgo constante en el epicentro del conflicto.
El estruendo de ataques en aldeas vecinas es incesante, dejando a los resistentes en peligro permanente pero decididos a defender sus hogares.