Luciana Martínez, conocida participante de la edición anterior de Gran Hermano, fue detenida junto a su representante Christian Wagner acusada de robar a un turista estadounidense en un hotel de Palermo. El hecho ocurrió tras conocer al norteamericano en el boliche Maquena en Fitz Roy entre Gorriti y Cabrera, donde consumieron alcohol y acordaron continuar en el hotel Smart de Fray Justo Santa María de Oro.
El turista denunció que, después de beber más en la habitación, se durmió y al despertar le faltaban su pasaporte, ropa, un reloj digital y otros efectos personales. Tanto Luciana como Wagner ingresaron al hotel con sus DNI, quedando registrados, y cámaras captaron su salida; él fue detenido primero y ella después en Billinghurst al 1100.
El periodista resaltó la rareza del caso porque usaron un hotel en lugar del domicilio de la víctima, como es habitual en viudas negras, y recordó advertencias de la embajada de Estados Unidos a turistas varones sobre estos riesgos. Un empleado del hotel identificó a Luciana por su fama de Gran Hermano.
En el reality, Luciana contó su historia de mujer trans de familia humilde en Santa Cruz, discriminación, transición y reconciliación con sus padres, incluyendo un emotivo encuentro con su madre en la casa. Salió a mitad de edición y ahora es activa en redes apoyando a otra participante trans expulsada por discriminación.
La investigación busca los objetos robados para determinar si quedan detenidos; el panel debatió cómo Gran Hermano elige participantes con pasados marginales para generar impacto.