Los paleontólogos limpian, miden y comparan fósiles de dinosaurios cretácicos hallados en la Patagonia argentina, en la provincia de Río Negro, para identificar posibles nuevas especies como el Austroraptor y comprender su evolución. En sitios como La Buitrera, cerca del lago Ezequiel Ramos Mexía, extraen fósiles de rocas sedimentarias de antiguos ríos y lagos, con edades entre 90 y 65 millones de años, incluyendo huevos de 33 millones de años de la formación Allen y huesos de sauropodos y dinosaurios carnívoros pequeños de la formación H&M con 70 millones de años.
En el laboratorio del Museo de Paleontología, los expertos toman medidas precisas y comparan los fósiles con especímenes conocidos mundialmente. Analizan cada hueso de esqueletos complejos con hasta 300 elementos, incluyendo formas de dientes, garras y extremidades, para determinar similitudes y diferencias que justifiquen una nueva especie.
El proceso incluye hipótesis evolutivas, como el acortamiento de brazos en algunos dinosaurios, y culmina en artículos científicos redactados en inglés para revistas internacionales, asegurando que paleontólogos globales, desde Japón hasta China, puedan revisarlos y opinar. Esto integra los hallazgos al circuito científico, más allá de la divulgación mediática.
Se muestran publicaciones recientes de Fernando Novas sobre Bonaparte y evidencias de comportamiento en dinosaurios con protoplumas, brazos atrofiados y patas largas, midiendo hasta 4,5 metros. Comparan materiales con hallazgos de Álvarez Aureliano y libros ilustrados de José Bonaparte para enriquecer el análisis.