El gobierno japonés puso el freno de mano al envío de naves militares al Golfo Pérsico en medio de la delicada situación relacionada con el petróleo y la energía mundial. Esta decisión llega en el contexto de la guerra en la región que afecta el Estrecho de Hormuz.
Corea del Sur realiza una revisión exhaustiva para decidir si suma su flota a la protección de la ruta petrolera, mientras ambos países se mantienen expectantes ante el avance de Estados Unidos en la zona. La reducción drástica en el tráfico de buques desde enero evidencia la tensión creciente.