La guerra en Irán impacta a la diáspora iraní en Alemania, una de las mayores de Europa con más de 300.000 personas, que vive con preocupación por familiares en el conflicto y temor a represalias del régimen contra sus seres queridos.
Deutsche Welle entrevista a exiliados como Hale Ramandi en Bremen, quien sigue noticias constantes de Teherán y ve la guerra como mal menor frente al régimen, aunque critica la falta de estrategia clara de Estados Unidos.
Tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei, su hijo Moctavá asumió como líder supremo, pero el régimen aplasta protestas con brutalidad, y la oposición teme que la guerra borre esperanzas de cambio interno.
Sentimientos encontrados: celebran la muerte de Khamenei con bailes, pero alertan sobre inteligencia iraní en Europa y terrorismo de Estado.