Irán cuenta con cerca de 6.000 minas navales, algunas importadas de China y otras locales, capaces de interrumpir la navegación en el Estrecho de Ormuz y dañar buques militares y comerciales, según informes militares de Estados Unidos y el Centro Strauss de la Universidad de Texas.
Entre los tipos destacan la EM-52 china que dispara cohetes desde el fondo marino, la iraní Maham-2 con sensores acústicos y magnéticos lanzada desde helicópteros, la M-08 soviética flotante y la M-D-M-6 avanzada que detecta campos magnéticos y ruido.
Irán las despliega vía submarinos, lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria, aviones, helicópteros y pesqueros camuflados, complicando su vigilancia. Históricamente, en la Guerra de los Petroleros de los 80, minas iraníes dañaron el petrolero Bridgestone y la fragata Samuel D. Roberts, llevando a la Operación Mantis Religiosa de EE.UU.
Pocas minas bastan para hacer de Ormuz, paso vital mundial, una zona de alto riesgo.