India sufre escasez de gas licuado y combustible por el cierre del Estrecho de Hormuz debido al conflicto en Medio Oriente, con largas colas de personas para obtener gas en hogares y comercios.
Las reservas diplomáticas cubren apenas 10 días de consumo y el gobierno de Narendra Modi explora alternativas urgentes de abastecimiento, ya que la región es clave para el suministro global de hidrocarburos al mercado indio.
El impacto global del conflicto afecta el transporte de mercaderías por falta de petróleo, convirtiendo la seguridad energética en un gran problema para uno de los países más poblados del mundo.