Más de 65 embarcaciones de la Marina iraní fueron destruidas por las Fuerzas Armadas estadounidenses mediante misiles y drones en las últimas jornadas, como parte de un golpe estratégico en territorio iraní.
La operación denominada Furia E, iniciada recientemente, avanza con objetivos plenos dictados por el presidente Donald Trump, quien asegura que la campaña ha mermado drásticamente la operatividad de la República Islámica. Las declaraciones destacan que los ataques a Dubái han disminuido notablemente y que las acciones del régimen iraní, calificado de terrorista radical, están debilitadas tras apenas dos semanas.
Trump calificó como rumor la presunta muerte de Mojtaba Khamenei, sucesor del fallecido líder supremo Ali Khamenei, dudando de su supervivencia pese a un mensaje escrito con foto de archivo. Esto contradice al secretario de Defensa de EE.UU., quien afirmó que quedó desfigurado en bombardeos del 28 de febrero. Se menciona que murieron la mujer y hija del hijo de Khamenei, alimentando venganza.
Esta mañana, el ejército iraní atacó con drones el cuartel de la unidad especial de policía israelí BAP 433 y el centro de comunicaciones Gilad, en intento de mostrar precisión contra inteligencia israelí. Además, el conflicto afecta el Estrecho de Hormuz, reduciendo tránsito de buques; EE.UU. envía custodios mientras Corea del Sur y Japón permanecen expectantes, permitiendo solo banderas amigas de Irán.
Voces expertas subrayan la ideología religiosa vengativa de los iraníes, que esperan su momento para contraatacar.