La coalición liderada por Estados Unidos e Israel avanza exitosamente en la guerra contra un Irán desesperado que resiste mediante una estrategia de antiacceso y negación de área en el Estrecho de Hormuz. Irán aplica un bloqueo selectivo, permitiendo el paso solo a barcos no enemigos como uno turco, mientras exporta petróleo a China pero genera miedo generalizado que paraliza el tránsito marítimo.
Expertos debaten la efectividad de esta táctica iraní, que usa minas flotantes y geografía para elevar costos a la coalición ofensiva. Estados Unidos anunció una coalición internacional para escoltar buques mercantes por el estrecho, aunque panelistas dudan de su viabilidad por riesgos de ataques y falta de desminadores eficientes, recordando incidentes de 1988.
China enfrenta presiones severas por la interrupción del petróleo iraní, afectando bancos rurales y motivando reuniones entre Donald Trump y Xi Jinping. Imágenes en vivo muestran el Estrecho de Hormuz vacío, con barcos varados a ambos lados por temor a represalias, mientras la AIE libera reservas de crudo para mitigar el alza de precios que impacta globalmente, incluyendo Argentina.
El régimen iraní, con 800.000 hombres en fuerzas de seguridad, ejército y Guardia Revolucionaria, busca extender el conflicto para globalizarlo vía interdependencia económica y posibles atentados post-conflicto. Panelistas insisten en que el cierre del estrecho exige un castigo firme para evitar futuros bloqueos impredecibles.