El régimen iraní utiliza minas marinas antiguas pero altamente eficaces como la EM-52 china, Moham-2 local, M-08 soviética y MDM-6 para interrumpir la navegación en el Estrecho de Hormuz, según el Centro Strauss de la Universidad de Texas.
Estas minas se despliegan desde submarinos, lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria, helicópteros, aviones y embarcaciones pesqueras camufladas, lo que complica su detección y contramedidas por la flexibilidad operativa.
Durante la Guerra de los Petroleros en los 80, un petrolero Bridgestone chocó con una mina en 1987 pese a escolta de la Marina de Estados Unidos, y en 1988 la fragata Samuel B. Roberts resultó dañada gravemente por una mina iraní, provocando la Operación Mantis Religiosa contra fuerzas iraníes.
Pocas minas bastan para convertir el estrecho vital en zona de alto riesgo para la economía mundial.