El bloqueo petrolero impuesto por Donald Trump lleva a Cuba al colapso con gasolineras cerradas, apagones prolongados y hospitales sin medicinas. La economía cubana enfrenta su peor crisis en 67 años de revolución comunista, con salarios de 15 dólares mensuales que no alcanzan ni para huevos y escasez generalizada agravada por el veto a envíos de crudo venezolano.
Hasta la intervención de EE.UU. en Venezuela, Caracas enviaba 46.500 barriles diarios a Cuba, que requiere 110.000 para su demanda. El petróleo soviético y de Chávez nunca se invirtió en desarrollo nacional. Trump frena envíos para asfixiar al régimen, suavizando solo para sector privado y humanitario, pero la población sufre alumbrones de luz, pérdida de alimentos y agua sin bombar.
El turismo cae de 4 millones a 1,8 millones de visitantes, sin combustible para aerolíneas. Industria en mínimos de 40 años, construcción parada y sector energético obsoleto colapsado. Calles vacías como en pandemia, sin transporte interprovincial.
El gobierno adopta semanas de 4 días y teletrabajo, pero usa combustible para represión policial contra descontento. Expertos critican que envíos privados acaben en manos del régimen, prolongando sufrimiento del 83% empobrecido y arrestos a influencers.