La Revolución Cubana implosionó y Miguel Díaz-Canel anunció negociaciones con funcionarios de Estados Unidos, en medio de una Cuba destrozada por la crisis energética y pobreza extrema. Panaderías funcionan con leña y la isla lleva tres meses sin petróleo de Venezuela. El régimen muestra como hazaña que 715 panaderías se reconvirtieron a leña o carbón, un retroceso de 100 años ante la falta de combustible y energía.
Panelistas comparan la situación con Venezuela, donde Delcy Rodríguez quedó como títere de Trump tras la caída de Maduro. En Cuba, el FBI llega para investigaciones, Díaz-Canel libera 51 presos políticos tras diálogos con el Vaticano, y el régimen busca ganar tiempo para evitar cárceles como la de Maduro. Hogares y comercios cubanos sufren igual sin energía, en un colapso inhumano.
El médico cubano exiliado Antonio Guedes, desde España, ve una ventana de esperanza inédita en 67 años de dictadura. La crisis interna es catastrófica desde hace décadas, agravada por Trump: no hay agua, electricidad ni transporte. La juventud rechaza el sistema y la geopolítica favorece el cambio, pero Raúl Castro y su familia deben irse para un cambio real.
Guedes advierte que sin salida total de los Castro, será un fraude como con Obama, costoso para Trump políticamente por el lobby cubano en Florida y figuras como Marco Rubio. Cuba es la cabeza de la serpiente que estabilizó a China en América Latina; Trump actúa contra enemigos como Irán y China, y el régimen cubano busca tiempo.
Venezuela tenía oposición electoral posible, pero Cuba es totalitaria; la debacle humana es peor allí. Panelistas insisten en que Trump vaya hasta el final para un cambio genuino.