Amado Carrillo Fuentes, conocido como el Señor de los Cielos, líder del Cártel de Juárez, huyó a la Argentina en los años 90 para lavar dinero del narcotráfico y evadir la justicia mexicana. Compró un departamento en Avenida Alvear por 600 mil dólares, una estancia de 2 mil hectáreas en la costa bonaerense y un campo de 150 hectáreas en Sierra de los Padres, cerca de Mar del Plata, usando identidades falsas como Francisco Mora Guerrero.
En esa época, el lavado era más fácil debido a leyes laxas y falta de controles internacionales. Los carteles mexicanos enviaban dólares ocultos en electrodomésticos, camas de masaje y empanadas hacia Argentina, Colombia y Guatemala. Carrillo, con una fortuna estimada entre 10 mil y 20 mil millones de dólares, financió campañas políticas y joyerías como la operación Silvia investigada por el juez Galeano, involucrando a Petete Vivas, condenado a 505 años en EE.UU.
Tras desaparecer de Argentina alertado, Carrillo regresó a México, se sometió a una cirugía estética fallida que lo mató, generando teorías conspirativas ya que el equipo médico apareció asesinado. Su familia reclamó propiedades subastadas. Posteriormente, el narcotráfico mexicano en Argentina escaló con el escándalo de la efedrina en 2007, donde importaban 20 mil kilos para enviar a México y producir metanfetaminas, superando las necesidades legales de 100 kilos.
Expertos destacan la evolución de bandas incipientes a empresas criminales complejas que cometen homicidios, asociación ilícita y lavado, con mayor cooperación internacional hoy. Investigaciones como la de Miguel Ponce en Buenos Aires llevaron a juicios por lavado inmobiliario.