Michael Zünkla, propietario de la empresa de transportes homónima, lleva una semana negociando diariamente con clientes para explicarles y trasladarles los costos adicionales por el alza en el combustible. El diésel representa el 25% de sus gastos y un aumento de 40 céntimos genera 12.000 euros extras mensuales para su flota que lleva productos médicos y alimentos.
En Alemania, el 85% del transporte de mercancías se hace por carretera y las pymes del sector no pueden absorber los incrementos si no los pasan a clientes, lo que podría llevar a quiebras con impacto en la industria y consumidores. Los precios en gasolineras han subido enormemente y un transportista califica de "auténtica vergüenza" la estafa a la gente, intentando repostar en Polonia o lo menos posible.
Gasolineras independientes cambian precios una vez al día desde el estallido de la guerra contra Irán, mientras las multinacionales lo hacen más seguido. El gobierno alemán quiere regular esto y el Ministerio de Economía examinará una supervisión más exhaustiva por la Oficina Federal de Carteles. Asociaciones sectoriales exigen investigar políticas de precios de petroleras, bajar impuestos y ayudar a pymes.
Zünkla pide limitar inmediatamente el precio del combustible como en Hungría o Croacia, y espera medidas urgentes del gobierno.