Tito, exiliado cubano, narra su lucha paralela por la libertad de Cuba y América Latina junto a su esposa argentina, destacando cómo la dictadura cubana dañó democracias regionales. Se conocieron en la Torre de la Libertad y desde entonces combaten el germen cubano que accidentó la historia latinoamericana. Insiste en unir fuerzas para acabar con dictaduras en Cuba, Venezuela y Nicaragua, iniciando una nueva fase democrática.
Tito describe manifestaciones solitarias frente a la embajada cubana en Buenos Aires, rodeado por sindicalistas de ATE, Partido Comunista y Quebracho enviados en colectivos para intimidarlo. Tocaba el violín, símbolo de libertad y música clásica, mientras lo rodeaban opositores que ni sabían por qué estaban allí.
El conductor elogia su compromiso y propone un concierto de violín de Tito cuando caiga la dictadura. Invita al público a La Habana para hacer periodismo en la reconstrucción de Cuba, convencido de que el régimen colapsará pronto si no aflojan la presión.
El segmento cierra con agradecimientos, resaltando el impacto de la historia personal de Tito en la esperanza por el fin de la dictadura castrista.