La exiliada iraní radicada en Ecuador enfrenta una condena a pena de muerte en Irán por su activismo contra el régimen, bajo el delito abierto de "corrupción sobre la tierra" que permite castigos como 34 años de cárcel, 111 latigazos o ejecución por cualquier oposición.
La policía de la moral mata mujeres e influencers lanzándolas de terrazas y fingiendo suicidios, como en los casos de Mahsa Amini y Armita Garawand, además de prohibir bailes, perros considerados sucios, música no aprobada y herencias a mitad para mujeres, que valen menos incluso muertas en fianzas por homicidio.
El régimen financia a Hamas y Hezbollah como músculo armado, y masacró alrededor de 40 mil personas los 7 y 8 de enero, incluyendo médicos, mientras feministas occidentales ignoran estos horrores por ideología antiimperialista. La invitada escapó a los 10 años con su padre a Ecuador, obligada al velo desde los 8 meses y 9 días, con reprimendas públicas.
Irán comparte abusos con Afganistán bajo talibanes, fronterizos e idiomáticamente cercanos, donde apedrean mujeres, niñas no estudian y golpearlas es legal salvo si rompen huesos. La embajada iraní en Ecuador la tildó de espía del rey y no grata, contradiciendo su nacionalidad para condenarla.