Ariel Guzmán, testigo en Tel Aviv, relató cómo empezó la guerra con Irán el sábado a las 8 de la mañana con sirenas de alarma que lo despertaron en su hotel. Descargó una app oficial que alerta con sonidos fuertes, vibraciones y luces para avisar de misiles entrantes, obligándolo a bajar 11 pisos en pijama junto a otros turistas asustados.
La primera alarma indicó el inicio del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán, sin necesidad inicial de refugios, pero horas después sonaron más alertas obligando a correr a bunkers subterráneos. Escuchó impactos cercanos, como un misil a 10 cuadras que mató a una persona, y explosiones de la Cúpula de Hierro interceptando proyectiles, con vidrios temblando en los refugios.
La población israelí mostró calma sin pánico, ayudándose mutuamente y transmitiendo tranquilidad a turistas. Guzmán sintió miedo inicial y preocupación por su familia en Argentina, pero confió en las defensas aéreas que interceptan más del 90% de misiles. Salió del país por el aeropuerto de Tel Aviv con restricciones, entre alarmas y aviones militares norteamericanos.
No hubo vuelos de repatriación del gobierno argentino, a diferencia de 2023 con Hamas, solo evacuaciones israelíes. Guzmán ve la guerra expandiéndose horizontalmente con Irán atacando Golfo, Chipre e Israel para mantener su régimen dictatorial y buscar paridad nuclear.