Ariel Guzmán, testigo en Tel Aviv, relató su escape de Israel entre alarmas de misiles iraníes y explicó cómo el régimen de Irán busca una bomba nuclear para mantenerse en el poder. Despertó con sirenas el sábado a las 8 de la mañana, bajó 11 pisos en pijama al refugio y tomó un vuelo entre alarmas cortas en el aeropuerto Ben Gurión, donde redujeron vuelos para que todos llegaran a tiempo a los refugios. El gobierno argentino no organizó vuelos de repatriación, a diferencia de 2023 con Hamas.
Guzmán opinó que la guerra se expande horizontalmente involucrando a Irán, países del Golfo, Chipre y bases británicas, con el régimen iraní antidemocrático cortando libertades e internet para salvaguardarse mediante uranio enriquecido superior a 500 kilos, convertible pronto en arma nuclear, un riesgo existencial para Israel y vecinos.
En un tape reproducido, una periodista iraní defendió la firmeza de Irán pese a muertes de líderes, destacando contraataques a bases de Estados Unidos e Israel, y cómo los críticos internos se unen por soberanía ante agresión externa. Guzmán respondió que incluso opositores iraníes respaldan al régimen en crisis, comparándolo a policía secreta que encarcela sin juicio y ejecuta por leyes religiosas, deseando nacionalismo hacia democracia.
Sobre Netanyahu, cuestionado por reforma judicial, Hamas y corrupción, Guzmán señaló polarización en Israel como en Argentina y EEUU, pero la amenaza iraní une al país en ataque preventivo ante rechazo de inspecciones nucleares y falsas promesas de uso pacífico.