TV Publica entretenimiento Historias de fantasmas / Parte 2

Taxi fantasma arrastra visitantes a tumbas en cementerio de la Chacarita

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El Cementerio de la Chacarita, el más grande de Latinoamérica en Buenos Aires, surgió en 1871 por la epidemia de fiebre amarilla que mataba miles por día y desbordó los cementerios viejos. Se improvisó un tren de la muerte desde la Plaza Colón por Corrientes para llevar cadáveres a la antigua chacra de los jesuitas, apodada Chacrita de los Colegiales. El sitio clausuró en 1875 por olores y quejas vecinales, y se inauguró Chacarita la Nueva al lado, trasladando restos al Osario General.

En 1926, el arquitecto Juan Antonio Busquiaso diseñó su trazado con un peristilo neogótico de 24 columnas, tímpano y ángel con trompeta anunciando la resurrección. Sus 90 hectáreas albergan a ilustres como Raúl Alfonsín, Carlos Gardel, Gustavo Cerati y Roberto Goyeneche, además de panteones famosos como el de la Asociación Argentina de Actores y el de Fadaí con Childa, Alfredo Alcón y Olmedo. La estatua de Gardel recibe cigarros de fans.

Las leyendas de fantasmas persisten: cuidadores y visitantes ven apariciones. La más fascinante es el taxi fantasma, un auto antiguo cerca del cementerio donde uno sube sintiendo frío mortal. El chofer cadavérico no habla y dirige a una tumba. En 1978, Felipa Osperato, de menos de 40 años, tomó uno tras visitar la tumba de su madre y fue hallada muerta allí por paro cardiorrespiratorio, según crónica local.

Sandoval, testigo que escapó saltando del taxi, contó su historia pero murió semanas después de ser entrevistado, como si la entidad no perdona. El taxi nunca se movió, llevando almas a su morada final. Imágenes paranormales muestran agua formando figuras oscuras en galerías, entidades que atraen y no quieren ayuda, confirmando presencias.

Los fantasmas se manifiestan con susurros, roces o en alrededores como el deteriorado Área 22 de los 70, convertido en Parque Elcano.