El Cementerio de la Chacarita, el más grande de Latinoamérica en Buenos Aires, surgió en 1871 durante una epidemia de fiebre amarilla que causó miles de muertes diarias y desbordó los cementerios existentes. Algunos prohibieron inhumaciones por miedo al contagio, obligando a improvisar un nuevo camposanto en la antigua chacra de la Compañía de Jesús, conocida como la Chacrita de los Colegiales.
Se creó un tren de la muerte desde la Plaza frente al Teatro Colón por Corrientes para transportar cadáveres, algunos cargados vivos por error ante el caos. La falta de salubridad y olores generaron quejas vecinales, clausurando el sitio en 1875 aunque funcionó un año más. En 1877 se inauguró Chacarita la Nueva, trasladando restos al Osario General.
El lugar transmite angustia como necrópolis nacida del trauma de la epidemia, con una génesis complicada de apuro y homenaje involuntario a la muerte masiva.