El Cementerio de la Chacarita, el más grande de Latinoamérica en Buenos Aires, surgió en 1871 por la epidemia de fiebre amarilla que mataba miles por día y desbordó los cementerios viejos. Se improvisó un tren de la muerte desde la Plaza Colón por Corrientes para llevar cadáveres a la antigua chacra de los jesuitas, apodada Chacrita de los Colegiales. El sitio clausuró en 1875 por olores y quejas vecinales.
En el deteriorado Área 22 de los años 70, con tumbas a flor de piel y huesos expuestos, construyeron el Parque Elcano en 2016 nivelando el terreno, pero quedaron nichos, la cámara frigorífica y portones visibles. Es un lugar de apariciones, sombras y historias inquietantes donde la gente hace footing sin imaginar el contacto con la muerte.
Un video grabado mostró a una nenita en medio de una familia que no estaba presente en la realidad, confirmando la presencia paranormal. Expertos advierten que no se respetó el camposanto, dejando energía conflictiva de almas descartadas imposibles de limpiar.
Los cuidadores usan handies para comunicarse en las vastas hectáreas y escuchan voces del más allá colándose en las transmisiones. Hay testimonios de visitantes que ven fantasmas y entidades oscuras que atraen en este laberinto de memorias donde perduran historias efímeras.