Seis de cada diez asalariados formales se saltean el almuerzo por dificultades económicas, según un estudio de la investigadora Yanina Tuñón del Observatorio de Trabajo y Alimentación (OTA) sobre 1.200 trabajadores registrados. Esta población, la mejor posicionada con sueldos en blanco y 40 horas semanales, recurre a tuppers o comidas de bajo valor nutricional.
El 80% gasta menos de 10.000 pesos en almuerzos, representando el 10% de salarios promedio de 800.000 a 1 millón mensuales, priorizando promos baratas como empanadas pero insuficientes. Más del 50% presenta exceso de peso por malnutrición.
Yanina Tuñón enfatiza que saltarse la pausa no solo afecta la alimentación física sino también la emocional y social, sin endorfinas ni energía para la tarde en jornadas 9 to 5. Incluso tuppers implican problemas para costear alimentos en casa, y menús ejecutivos de 30.000 pesos son inalcanzables.
La investigadora destaca externalidades positivas perdidas al no compartir el break con compañeros, impactando la salud integral en la Argentina actual.