Seis de cada diez asalariados formales se saltan el almuerzo por dificultades económicas, reveló un estudio de la investigadora Yanina Tuñón del Observatorio de Trabajo y Alimentación (OTA) sobre 1.200 trabajadores registrados. Esta población, con sueldos en blanco y jornadas de 40 horas, recurre a tuppers o comidas de bajo valor nutricional, mientras el 80% gasta menos de 10.000 pesos cuando compra, pese a salarios mensuales promedio de entre 800.000 y 1.000.000 pesos.
Más del 50% presenta exceso de peso y malnutrición, agravada por la falta de pausas adecuadas que afectan la alimentación emocional y social. En el pasado existían beneficios como lunch on ticket o ticket canasta, pero hoy desaparecieron, aunque 4 de cada 10 en grandes empresas con sueldos superiores a 2 millones de pesos aún acceden a comedores o vales.
El resto, en pymes y sector público, enfrenta mayores déficits, especialmente jóvenes de 18 a 29 años, mujeres y regiones del norte argentino. Familias priorizan viandas para hijos, generando tristeza y baja productividad por cataplexias o falta de energía.
Los panelistas lamentaron la realidad argentina, donde vivir es carísimo debido a políticas anteriores que destruyeron el país, aunque ahora se acomoda con esfuerzo.