El sector porcino registró en 2025 un crecimiento del 8% en consumo interno, alcanzando los 19 kilos per cápita, superando al bovino (3%) y al ave (6%). Este avance impulsó 8,5 millones de animales faenados (+2,5%) y más de 800.000 toneladas de carne (+3%), pese al reacomodamiento económico del país.
Sin embargo, las importaciones aumentaron un 136%, llegando a 153.000 toneladas, el volumen más alto en 10 años, mientras las exportaciones cayeron un 15% a menos de 13.000 toneladas. El crecimiento dependió exclusivamente del mercado doméstico, amenazado por la competencia y la falta de salidas externas.
El primer semestre fue complicado para la rentabilidad de las granjas, pero el segundo mejoró gracias a la demanda interna. El sector debe diversificarse hacia exportaciones para alcanzar un 30% de producción volcada afuera y descomprimir el mercado local, donde hoy el 98% se consume internamente.
Expertos advierten que el futuro depende de la evolución del consumo bovino: si decrece, el porcino ganará espacio, pero sin exportaciones sólidas (meta 200-300 mil toneladas), el crecimiento está limitado.