Israel adopta doctrina defensiva para eliminar Hezbollah por su cuenta, sin depender del gobierno libanés ni de los cascos azules de la ONU, tras fallos previos desde 2023 y la invasión de Hamas en octubre de ese año que masacró kibutzim en el sur.
Hezbollah muestra autonomía limitada en ataques coordinados con Irán, ya que Israel descabezó su ala militar en 2024 y líderes iraníes asumieron control directo, demostrando obediencia pese al agotamiento libanés, como en la ofensiva del 2 de marzo en defensa de Teherán.
Más de 800.000 desplazados en Líbano huyen a colegios, calles, playas y parkings de Beirut, sufriendo ataques incluso en zonas evacuadas como la playa nocturna, saturando barrios precarios y arriesgando colapso humanitario según la OIM.
La población libanesa queda atrapada entre bombardeos israelíes y desafío de Hezbollah, con 110.000 en escuelas gubernamentales y otros en casas de familiares, mientras vehículos colapsan calles en busca de refugio.