Las protestas en Cuba se extienden más allá de la capital y llegan a Morón, a 400 kilómetros de La Habana, donde manifestantes arremeten contra locales del Partido Comunista por la falta de energía eléctrica. En ese lugar, las autoridades detuvieron a cinco personas tras disturbios intensos similares a los de Ciego de Ávila, donde incendiaron la sede partidaria.
Miguel Díaz-Canel admite por primera vez en cadena nacional negociaciones con Estados Unidos para resolver problemas bilaterales, definir áreas de cooperación y garantizar la paz regional, en medio de una crisis agravada por la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, que cortó el suministro de petróleo y alimentos a la isla.
Panelistas destacan la debilidad del régimen cubano, con rumores de despliegue de boinas negras para contener las manifestaciones y una posible caída inminente similar a la de Maduro. Elisa Trotta, tras reunirse con Corina Machado, posteó que "los cubanos han decidido ser libres y no hay vuelta atrás", exigiendo apoyo internacional para derrocar la dictadura.
En el debate, Gabriel Solano critica el bloqueo de combustible a Cuba por parte de Estados Unidos, México y Brasil bajo Lula, argumentando que afecta al pueblo y no justifica intervenciones imperiales como el corolario Trump de la doctrina Monroe. En contraste, Muki Tenem defiende la visión imperial de Donald Trump, describiendo a Estados Unidos como el único poder global que aplica realpolitik contra regímenes como el castrista.
Los analistas vinculan la crisis energética cubana, con solo horas de luz diarias, a 67 años de Revolución que pasó de promesa liberadora con Che Guevara a sometimiento y pobreza extrema, celebrando el giro geopolítico de Argentina aliada con Estados Unidos e Israel.