Patricio Poblatsky, argentino radicado en un piso 14 frente al rascacielos de 65 pisos en Creek Harbor, Dubái, relató el impacto de un dron iraní a las 2:30 de la mañana que despertó a los residentes con un fuerte ruido y generó sorpresa por fallar el escudo antimisiles casi infalible.
Pese al ataque a objetivos civiles, la vida en Dubái continúa normal con restaurantes, malls y deliveries abiertos; Poblatsky destacó la gestión gubernamental que evita el pánico en una ciudad con 200 nacionalidades y 90% de extranjeros, convirtiendo una posible debilidad en fortaleza. Andrea explicó que Irán busca dañar simbólicamente la reputación de estabilidad de los países del Golfo para erosionar la confianza internacional.
En vivo desde su balcón cerca de la 1 de la mañana, Poblatsky mostró el edificio apagado de viviendas particulares. Se intercaló con Nelson Castro en Tel Aviv, quien salió del refugio tras la segunda alarma de la noche sin sirenas, indicando intercepción de misiles. En Dubái hubo una alarma a las 7 de la tarde con protocolos similares: alertas por celular a cuartos seguros o subsuelos.
Poblatsky, con esposa e hijos de 14 y 18 años en clases virtuales o vacaciones, confía en las autoridades y mantiene rutina pese a la tensión de 14 días; las escuelas ofrecen contención emocional. Castro describió una noche movida en el norte de Israel por el Shabbat y tensiones con Irán, mientras en Beirut se reporta humo posiblemente de explosiones.