Manuel Adorni, vocero presidencial y jefe de gabinete, aclaró en un mensaje que su viaje a Punta del Este en avión privado con su amigo Marcelo Grandío fue unas vacaciones postergadas por su cargo, pagadas mitad por cada uno tras más de diez años de amistad. Enfatizó que su vida privada, como la de su esposa e hijos menores, no debería ser de interés público, pero dio explicaciones ante las sospechas de corrupción en un país con trauma por ese flagelo.
El escándalo generó una avalancha de memes y sátiras virales en redes: parodias con la canción "La naranja" de María Elena Walsh, videos humorísticos donde el peluquero, chef y amigos de Adorni suben al avión presidencial pagado por contribuyentes, y ofertas de Turismo City para "deslomarse" en Nueva York por 573 dólares. El panel se divirtió scrolleando juntos, pero lamentó la exposición de la familia de Adorni.
Los conductores y panelistas calificaron de tres errores graves las acciones de Adorni: permitir que su esposa no funcionaria subiera al avión presidencial, usar la frase "vine a Nueva York a deslomarme" que indignó a quienes la pasan mal, y demorar la explicación detallada sobre pagos. Recordaron que Adorni mismo criticaba privilegios de la casta como usar aviones públicos para fines privados, y que el gobierno de Javier Milei puso la vara alta en austeridad.
La indignación pública es simbólica: un conductor de Uber votante de Milei dijo que banca el ajuste pero no que lo tomen "por boludo". Entrevistas callejeras reflejan enojo por el costo del vuelo de la esposa y dudas sobre arreglos, aunque algunos aceptan la explicación. El panel ve fuego amigo interno en el gobierno, que arruina logros como inversiones en Nueva York, y pide más transparencia.
Se menciona posible operación o fake news como la de Marcela Pagano, pero el foco está en que la vigilancia ciudadana es virtuosa aunque duela al oficialismo.