Manuel Adorni, vocero presidencial, generó indignación por viajar a Punta del Este en avión privado con su amigo Marcelo Grandío, pagado mitad cada uno, y por llevar a su esposa en el avión presidencial durante un viaje oficial sin costo extra para el Estado, según su aclaración.
Panelistas relataron el malestar de la gente en la calle, como un conductor de Uber que se sintió "tomado por boludo" al comparar el ajuste económico con estos privilegios simbólicos, mientras otros defendieron a Adorni separando el viaje privado del oficial y acusando a opositores como Marcela Pagano de fake news y operaciones mediáticas.
Ministros expresaron en privado enojo por el error de Adorni pero lo bancan sin pedir renuncia, y el gobierno respondió con tuits de apoyo: Karina Milei dio "apoyo total e incondicional", Santiago Caputo repudió ataques de políticos y medios, Martín Menem prometió "espalda con espalda", y Diego Santilli denunció intentos kirchneristas de desestabilización.
Javier Milei defendió el hecho invocando el "costo marginal", concepto explicado como el costo adicional por agregar una persona a un vuelo ya programado, que fue cero para los contribuyentes ya que no implicó gasto extra.
El panel debatió el costo simbólico versus la defensa moral del gobierno contra la "casta", minimizando el incidente comparado con excesos kirchneristas y criticando que distraiga de problemas mayores en Argentina, mientras se abrió una investigación administrativa.