El pastor inicia un nuevo mensaje titulado "Oraciones del tamaño de Dios", citando 2 Corintios 10:4 donde el apóstol Pablo afirma que usa las invencibles armas de Dios para destruir fortalezas del mal, destacando que la oración mueve la mano que mueve el mundo pero pocos la usan efectivamente.
Explica que Pablo, veterano en batallas espirituales, practicaba secretos de la oración efectiva, siendo el primero que esta debe ser específica: como el agua o la luz encauzada genera poder, las oraciones ambiguas no reciben respuesta, pero las específicas sí, con ejemplos bíblicos como la iglesia primitiva que oró por Pedro y todos hablaban sin temor después.
Recuerda la oración de Jabes en Crónicas 4:10, quien pidió específicamente y Dios se lo otorgó, enfatizando que Dios da solo lo pedido y no lo ambiguo.
Contrasta con Bartimeo, quien primero pidió misericordia vaga sin respuesta, pero al especificar "quiero ver" fue sanado al instante; Ana pidió un hijo y lo obtuvo, y Josué pidió que el sol se detuviera y Dios lo hizo, probando que oraciones grandes y específicas siempre son contestadas.
El segundo secreto es que la oración debe ser atrevida: oraciones decorosas deshonran a Dios, ya que demuestran poca fe en su poder; Dios quiere bendecir pero el pueblo no reclama por incredulidad, limitándolo, mientras la fe osada abre los cielos.