El pastor continúa su mensaje "Oraciones del tamaño de Dios", enfatizando que las oraciones específicas, como las de Pablo, reciben respuestas específicas de Dios, pero insta a ser atrevidos y osados porque la fe pequeña limita las bendiciones divinas, citando Salmo 81 donde Dios desea bendecir pero el pueblo no pide.
Jesús enseña en la parábola de Lucas 11 a orar con osadía e insistencia, como el hombre que a medianoche pide tres panes a su amigo —más de lo necesario— y recibe por su impertinencia, no por amistad, destacando que lo pedido se recibe tal cual.
En Lucas 18, la parábola de la viuda perseverante ablanda a un juez injusto con súplicas constantes, mucho más Dios responderá a los justos que insisten por su gloria y la edificación de la iglesia, recordando ejemplos como Jacob luchando hasta el amanecer, Nehemías obteniendo favor real, y la iglesia primitiva creciendo por oración incesante.
Israel venció a los amalecitas gracias a la perseverancia orante de Moisés, Aarón y Hur en el cerro, y el pastor urge no desfallecer porque muchos fallan por falta de constancia justo antes de la bendición.
Las Escrituras rebosan de oraciones grandes: Pedro pide caminar sobre aguas, Elías tres años sin lluvia contra rey idólatra, Eliseo resucita un niño, y Josué detiene el sol para ganar la batalla, todas concedidas para gloria de Dios.