Los israelíes mantienen una rutina diaria impactante pese a las explosiones de misiles iraníes cercanas en las afueras de Tel Aviv. El periodista en vivo relató cómo se asustó con dos detonaciones fuertísimas, pero la gente salió de los refugios y retomó sus actividades en centros comerciales y cafés, dejando platos intactos para volver a consumir sin interrupciones.
La resiliencia del pueblo israelí se destaca como clave para sobrevivir en un entorno hostil, donde Irán busca generar terror para presionar al gobierno. La sociedad no concibe detener la vida normal, con padres y abuelos cuidando niños y trabajadores en oficinas a distancia.
La economía resiste sin impacto visible: precios estables, nafta sin subas y supermercados abastecidos. Inicialmente hubo compras masivas de leche, huevos y verduras, pero no desabastecimiento ni cierres, ni siquiera farmacias esenciales pararon durante la guerra.
La opinión pública apoya masivamente al gobierno de Netanyahu en la ofensiva contra el régimen iraní, recordando el descontento por el fin abrupto de la guerra pasada impulsado por Trump. Surge tensión con Estados Unidos por elecciones y costos superiores a 5 mil millones de dólares, mientras Israel afirma poder sostener la campaña aérea indefinidamente.