Una bomba de racimo iraní interceptada sobre Rishon LeZion, cerca de Tel Aviv, generó una onda expansiva que destrozó ventanas, persianas, aires acondicionados y edificios cercanos pasadas las 1:30 de la mañana. Los fragmentos de esta munición prohibida internacionalmente se esparcieron como minas latentes, causando daños masivos sin víctimas fatales, pero dejando cráteres en la calle y hogares inhabitables.
Voluntarios especializados ingresaron al departamento afectado para remover vidrios rotos uno por uno de ventanas, alfombras, plantas y muebles. Sacaron escombros del baño, sillones cortados y polvo irritante con aspiradoras y guantes protectores, mientras los residentes esperaban fuera hasta que se declarara seguro el lugar.
La mampostería mostró daños menores, pero la limpieza meticulosa es esencial para evitar cortes por esquirlas. Los voluntarios, equipados con guantes de trabajo manual y calzado básico, priorizaron áreas como la habitación de la hija y el baño, destacando la destrucción que provocan estos fragmentos prohibidos.
El equipo de TN recorrió el departamento, mostrando cómo la casa quedó sembrada de vidrios y polvo, requiriendo reparaciones urgentes en un sábado donde los servicios son limitados. La habitabilidad queda comprometida hasta completar la limpieza y arreglos.