Damnificados en el sur de Tucumán denuncian el abandono absoluto de políticos y autoridades estatales tras cinco días de inundaciones, mientras vecinos y una iglesia proveen la única ayuda concreta. Familias evacuadas duermen en carpas improvisadas al borde de la ruta, descalzas en el barro, con niños enfermos, perros desorientados y riesgo de nueva tormenta con granizo. Noelia muestra sus escasas pertenencias bajo un gasivo que vuela con el viento huracanado, y una diabética afirma que solo los vecinos le salvaron la vida.
El reportero Marco Bustamante transmite en vivo el caos: delegados desaparecidos, ningún agente de tránsito ni político en el lugar, pese a 15.000 evacuados y agua subiendo 15-20 km. Un testimonio acusa a todos los políticos de no romper la ruta para drenar el agua, convirtiendo pueblos como La Madrid en piletones desde 1990 para robar fondos nacionales.
Voluntarios de Burrullacu (Tucumán), San Pedro de Guasayán y pueblos aledaños cocinan, reparten sándwiches, ropa, pañales y agua potable, ya que el agua local no sirve. La iglesia "Jesús salva tu vida" movilizó 60 personas tras ver las imágenes en TV. Los damnificados claman memoria para cuando los políticos reaparezcan post-desastre.
La situación empeora con vientos fuertes, aire frío trayendo posible granizo y crecida del río desde Catamarca. Ambulancias cruzan el puente donde inicia el drama, y mascotas deambulan sueltas en la ruta peligrosa.