El río desbordó por segunda vez en La Madrid, Tucumán, donde empezó la tragedia, y nuevas lluvias elevan el agua hacia las casas de los damnificados que llevan cinco días en carpas improvisadas al costado de la ruta. El reportero Hernández transmitió en vivo mostrando la desesperación de los vecinos, mientras el agua sube de nuevo.
Graciela, una afectada, contó que perdió todo, incluyendo su emprendimiento de helados con 14 latas, y vive con su hijo Brian, Jesús, Antonella, su nieta Zoe y Lesana. No tiene trabajo ni sueldo, y agradece la ayuda de la gente común de Termas, Santiago, Tacosralo, San Pedro y Rosario, que les dio víveres, amor y cariño, pero sufre por sus animales heridos y la velocidad de los vehículos en la ruta.
Patricia, otra vecina, confirmó que el desastre ocurre cada 10 años y empeora: de 2 a 3 metros de agua, tapando casas enteras. Perdió todo y critica la falta de presencia del delegado comunal en cinco días; solo el subdelegado Jorge González y Sebastián Molina (conocido como Argentina o Gugui) ayudaron con evacuaciones.
Los damnificados piden urgentemente velas, espirales, repelente, comida, agua, artículos de limpieza y oraciones para que pare el agua. La situación es un desastre sin luz, agua ni baños limpios, y temen por el futuro del pueblo.