Una bomba cluster iraní interceptada sobre Rishon LeZion, en las afueras de Tel Aviv, generó un cráter en la calle y una potente onda expansiva que destrozó ventanas, persianas, aires acondicionados y edificios enteros alrededor de la 1:26 de la mañana. Los fragmentos, prohibidos por convenciones internacionales, actúan como minas latentes y causaron daños extensos sin explotar todos al impacto.
El equipo de Todo Noticias entró con voluntarios organizados en una estructura centralizada por zonas al edificio más afectado. Los residentes, incluyendo familias con niños, escaparon ilesos porque dormían en habitaciones traseras alejadas del impacto, aunque vidrios cubrieron sillones, cocinas y suelos. Un reloj se detuvo exactamente a la hora del ataque, congelando el momento del impacto.
Los voluntarios jóvenes, supervisados, limpian escombros y vidrios con cuidado tras evaluación de seguridad, mientras propietarios como madres angustiadas acomodan lo poco que queda. La gente muestra temor constante pese a la aparente normalidad, en medio de una tormenta de arena que complica las tareas. El Estado promete subsidios, pero la burocracia demora la reconstrucción.
No hubo víctimas ni heridos, pero los daños requieren meses de reparación y generan costos altos para volver a la normalidad en esta zona residencial bajo amenaza constante de misiles iraníes detenidos por el escudo israelí.