Un argentino radicado en una zona de conflicto en Yemen contó que misiles y drones caen cerca de su casa, a 10 o 15 minutos, en ataques de la milicia de Marén contra bases cercanas. Los bombardeos se intensificaron en la madrugada y zona céntrica, tocando ahora el vecindario pese a intercepciones en la bahía por apoyo saudí. Una base militar cercana fue destruida en la mitad y edificios dañados.
La situación no paraliza del todo la vida diaria: el argentino y un grupo de compatriotas retomaron clases de pádel hace tres días, trabajando de a poco pese a la guerra que se juntó con otros factores.
Tomó los ataques con relativa tranquilidad al principio, pero ahora preocupa la proximidad, aunque la milicia tiene apoyo de Arabia Saudita y un puente de 25 kilómetros divide las fuerzas.