El gobierno nacional desvió 700 mil millones de pesos del impuesto a los combustibles, destinados por ley a obras hídricas contra inundaciones, para priorizar el superávit fiscal, dejando a La Madrid, en Tucumán, devastada sin infraestructura de protección. Unas 6.000 personas evacuadas duermen en gazebos junto a la ruta 157 sin asistencia estatal, mientras el pueblo se convirtió en un fantasma con animales muertos en las calles y casas inundadas hasta dos metros.
El periodista Sergio Ciriliano recorrió las calles desiertas y entrevistó a Facundo, un vecino de 50 años que lo perdió todo por segunda vez. Facundo relató que levantó su casa tras la inundación de 2017, pero esta vez el agua superó todo, obligándolo a rescatar solo el freezer y dormir en la ruta porque los centros de evacuados no dan abasto. Los vecinos recibieron ayuda solo de particulares, sin presencia municipal ni provincial.
En otra casa, Daniel mostró el barro acumulado y cómo el agua volteó camas, lavarropas y hasta heladeras de carnicería. A pesar de precauciones como elevar muebles una semana antes, la crecida repentina arrasó con todo. Los residentes culpan la falta de drenajes y canaletas, proponiendo que Vialidad Nacional intervenga para drenar el agua estancada que aún impide el regreso.
La situación es peor que en 2017, con miradas de dolor en los ojos de los damnificados que no saben cómo empezar de cero. Aunque La Madrid es el epicentro, otras localidades tucumanas también sufren y envían ayuda mutua. La ausencia de Defensa Civil, lanchas o productos de limpieza oficial agrava el abandono estatal.