Donald Trump busca cerrar el conflicto con Irán antes de la cumbre con Xi Jinping del 31 de marzo al 2 de abril en Beijing, para evitar mostrar debilidad ante China y porque el tema impactará la agenda ya que Pekín depende en un 50% de exportaciones energéticas del Golfo Pérsico a través del Estrecho de Hormuz.
Expertos destacan la presión interna en el Partido Republicano por el alza de combustibles que afecta la base electoral de Trump, bajo el lema America First, sumado al costo diario de la guerra superior a los mil millones de dólares por defender aliados con material bélico caro frente a drones baratos iraníes.
Trump promete bajar el precio del galón de nafta en Estados Unidos por debajo de los 2 dólares, aunque productores shale necesitan barriles altos por encima de 55-60 dólares; el Secretario de Energía estadounidense aún no despliega la U.S. Navy para escoltar petroleros en Ormuz por riesgo de drones submarinos iraníes.
Esta escalada incluye la reciente explosión en el sur de Turquía por posible misil iraní, ataques a bases de OTAN y la afirmación de Trump de que Irán está desimado sin fuerzas antiaéreas ni control aéreo.