Donald Trump posteó que bajo sus órdenes, EE.UU. ejecutó uno de los bombardeos más poderosos de la historia en Oriente Medio, aniquilando objetivos militares en la isla de Khark, joya de la corona iraní. Optó por no destruir infraestructura petrolera por ahora, pero amenaza con reconsiderarlo si Irán u otro país interfiere en el Estrecho de Hormuz.
Trump advierte que Irán no tendrá armas nucleares ni capacidad para amenazar al mundo, y urge al régimen terrorista a deponer las armas para salvar lo poco que queda. El panel destaca que Khark concentra el 80-90% de exportaciones petroleras iraníes, clave para su economía, y que cerrar el Estrecho es la única fuerza de Irán.
El ataque busca presionar vía China, dependiente del petróleo iraní, complicando también a Cuba. EE.UU. preservó Venezuela como fuente. El petróleo supera los 100 dólares, uno de cada cinco barriles pasa por Hormuz, y ningún buque transita ahora por riesgos de seguros y personal.
Irán atacó con drones precarios pero dañinos en Dubái, costosos de repeler. Está aislado sin apoyo de China, Rusia, Turquía ni mundo árabe.