El experto Juan Bataleme advierte que los stocks de misiles y sistemas de defensa antiaérea se agotan en la tercera Guerra del Golfo entre Estados Unidos, Israel e Irán, con Irán recurriendo más a drones y una capacidad inicial de 90 misiles diarios reducida drásticamente. Estados Unidos ha destruido gran parte de la armada y radares iraníes, pero la defensa descentralizada permite ataques tácticos, aunque los stocks no son inagotables para ninguna parte.
EE.UU. ha debido mover sistemas como Patriot desde Asia-Pacífico al Golfo por escasez, mientras Irán limita lanzamientos. Bataleme destaca el impacto económico: el alza del petróleo beneficia a Rusia, permitida por EE.UU. a ventas a India, y a EE.UU. como productor, pero perjudica a Ucrania en su guerra de desgaste y a Europa con costos energéticos elevados.
Rusia se valió de diseños iraníes para producir drones masivos usados contra Ucrania, pero ahora con Irán distraído, es positivo para ucranianos, aunque pierden apoyo estadounidense bajo Trump comparado con Biden. Los europeos pagan la guerra ucraniana y la energía cara, afectando su confort.
Irán produce armas por licencia a otros como Rusia, no exporta tradicionalmente, posicionándose como jugador marginal en distribución.