El oficial Lucas Adrián Gómez, de la División Especial de Tránsito de la Policía de la Ciudad, mató a tiros a Juan Cruz Leal, un joven de 20 años, e hirió a su amigo Daniel Enrique Cunye, también de 20, en Martín Rodríguez al 3600 en Haedo, en un caso de presunto gatillo fácil. Los chicos iban en moto a jugar fútbol con cascos, botines, vendas y agua cuando el policía creyó que lo robaban por supuesta poca visibilidad entre árboles. Juan Cruz recibió dos disparos y murió esta mañana en el Hospital Güemes de Haedo, mientras Cunye fue dado de alta y declarará pronto.
Testigos oculares contradicen al oficial, quien declaró que se identificó, hubo insultos por tránsito y uno de los jóvenes metió la mano en la cintura como si tuviera un arma. Un vecino oyó 11 disparos, vio el botinero con equipamiento de fútbol y casquillos en el piso, pero no otra arma ni signos de robo. Otros vecinos llegaron rápido y confirmaron que los chicos eran del barrio sin antecedentes.
El oficial, de 32 a 34 años, enfrenta pericias sobre la posición de las víctimas y trayectoria de balas. Panelistas debaten: no justifica 11 disparos sin arma visible, pese a condiciones policiales como bajos sueldos de 700-800 mil pesos y turnos extenuantes. Un abogado con experiencia en legítima defensa enfatiza que sin arma real no cabe usar el arma.
Se menciona informe de Correpi: en gobierno de Javier Milei, el 10% de 10.000 casos de gatillo fácil desde la democracia ocurrió en 2025 con solo 120 casos, alarmando por discurso represivo y criminalización de la pobreza. La fiscalía califica como homicidio agravado y pide detención del sospechoso.