La fiscalía caratuló como homicidio agravado la muerte de Juan Cruz Leal, un joven de 20 años asesinado por el oficial Lucas Adrián Gómez de la Policía de la Ciudad, e hirió a su amigo Daniel Enrique Cunye, también de 20, en Martín Rodríguez al 3600 en Haedo, Ituzaingó. Los chicos iban en moto a jugar fútbol con cascos, botines, vendas y una botellita de agua cuando el policía, que estaba de franco paseando con su mujer, creyó que lo robaban por supuesta poca visibilidad y disparó dos tiros certeros, uno en la ingle y tórax de Juan Cruz, y otro arriba de la tetilla izquierda de Daniel.
El oficial Gómez declaró que pensó que le iban a robar, se identificó como policía, dio voz de alto y sacó su arma reglamentaria calibre 9 mm con 15 balas en el cargador, de las que disparó dos que acertó a corta distancia. Testigos oyeron hasta 11 tiros según versiones previas, pero el sobreviviente cayó con una botellita en la mano, no un arma, y no hubo intercambio de insultos ni demanda de arma según la reconstrucción fiscal. La fiscal Bonini de la Fiscalía Descentralizada Nº 2 de Ituzaingó pedirá la detención e indagatoria del efectivo, que está aprehendido y seriamente comprometido.
En el lugar, Policía Científica tomó muestras y hay manchas de sangre en el cordón donde cayó Juan Cruz, a metros de una esquina transitada en el barrio San Alberto alrededor de las 23:30. El policía derrapó su moto en una maniobra para encararlos de frente, pese a estar de civil. Panelistas debaten si es gatillo fácil o legítima defensa, pero insisten en que no hubo agresión real ni inminente, solo paranoia del oficial motorizado, y critican la estigmatización de la pobreza y el discurso represivo del gobierno de Javier Milei, citando datos de Correpi sobre 120 casos en 2025.
La discusión en estudio y móvil con Ezequiel cuestiona cómo el policía vio un arma desde atrás, si identificó correctamente y por qué tiró a matar sin amenaza, rechazando exceso de legítima defensa ya que no existió agresión. El herido está en buen estado y podría declarar.