Lucas Adrián Gómez, oficial de la Policía de la Ciudad, mató a tiros a Juan Cruz Leal de 20 años e hirió en la axila a su amigo Daniel Enrique Cune mientras ambos circulaban en moto por Ituzaingó, convencido de que lo seguían para robarle. El policía iba de civil, fuera de servicio, en su moto Honda XR blanca con su pareja arriba, y abrió fuego tras dar voz de alto, sin reportar haber visto arma alguna en los jóvenes.
Los dos amigos iban tranquilos a un partido de fútbol en su barrio de Ituzaingó, en el cruce de Martín Rodríguez y Alcalde Loza (o Perdomo), cuando el policía frenó, se bajó y disparó con su reglamentaria 9 mm, dejando tres impactos: dos fatales en el pecho y ingle de Leal, quien murió a las 5 de la mañana en el Hospital Posadas pese a reanimación, y uno en Cune, quien sobrevivió y fue dado de alta. No se hallaron armas ni elementos delictivos en la zona ni en las víctimas, y vecinos no reportaron robos atribuibles a ellos.
Gómez quedó detenido por la Policía Bonaerense, con su arma secuestrada (14 proyectiles intactos más uno en recámara), imputado por homicidio agravado y tentativa. Su declaración inicial solo menciona temor a robo por seguirlo en moto, sin mención a amenaza armada; testigos clave son su novia y el sobreviviente Cune. El Gobierno de la Ciudad inició trámite para desafectarlo.
El panel comparó el caso con el de Luciano Oliveira, joven de 16 años muerto por policía en Miramar, donde un jurado dio prisión perpetua por gatillo fácil similar. Destacan la sangre abundante en la escena, falta de peligro real en la zona y la responsabilidad de un tirador experimentado que manipuló el arma sabiendo sus consecuencias letales.
Se cuestiona si Gómez realizó narcotest o alcoholemia, y se enfatiza la inexplicabilidad: los jóvenes derraparon al frente, pero sin motivo para disparo, configurando otro caso de gatillo fácil en un barrio del oeste bonaerense cerca del Acceso Oeste.