En Cortá por Lozano, Marisa, expulsada de Gran Hermano por un comentario racista hacia Mavinga, confesó sentir vergüenza al ver el material de sus dichos venenosos, pese a usar su muletilla "borra eso". Explicó que perdió la noción de las cámaras 24/7 dentro de la casa y que el incidente ocurrió en un contexto de risas con Emanuel y Danelic, sin dimensionar su gravedad hasta el comunicado oficial.
Defendió no ser racista, destacando su buena relación con Mavinga, con quien compartió habitación, se abrió emocionalmente y jugó roles invertidos como "esclavos blancos" para divertirse. Insistió en que fue un sketch y que pidió disculpas antes de irse, aunque el panel cuestionó la intencionalidad al dañarla a sus espaldas.
El debate se extendió a la discriminación cotidiana en Argentina hacia paraguayos y otros migrantes, con Marisa admitiendo prejuicios comunes pero negando los suyos. Recordó anécdotas personales como un incidente con Tommy Holmes en un programa de Susana Giménez, donde también cruzó límites en un juego, y reflexionaron sobre el off the record versus lo público en redes.
Panelistas enfatizaron que el límite lo marca la justicia, tipificado como delito, y cuestionaron si Marisa jugaba conscientemente al borde por su estilo de stand-up. Emanuel se distanció al expulsión, y se mencionó que en Brasil piden penas duras por similares.